¿Es posible amarte aún cuando no puedo tenerte?, ¿es posible jugar a tenerte cuando el amarte me condena doblemente?. Dolor y amor, amor y dolor. Te amo por quien eres, pero me duele tener que dejarte. A veces me pregunto, ¿cuando el amor se convirtió en un sacrificio?, o es que acaso, ¿el sacrificio de la libertad que he conseguido <es amarte>?. Amarte aunque duela... y alegrarme de tus alegrías.
Jamás amé de ésta manera... tan profunda, tan vivaz, tan llena de luz (tan llena de sombras).
Ya no son las sombras que me perseguían, las que causan mi desasociego, es la sombra a la que me somete el presente, éste maldito torbellino que vive mi mente: <ser> o <estar>, ¿y luego?, existo... sin pensar.
Y pienso mientras el tiempo transcurre - encariñada con mi tormento -, y la vida grita ¡vivir es ésto!. Pero el ahínco en mi corazón, lucha contra todo poder que dimane de tu nombre, lucha contra las lágrimas - ésas que recorren mi rostro - que sólo expresan lo que mi boca no puede gritarte, lo que mis ojos no pueden decirte, lo que sólo la conciencia <en su sabiduría> conoce.
¿Yace en la historia de nuestro existir alguna respuesta?, pues ésta cuestión del amor y la libertad, aunque excelsa, ya me parece una soberana locura.
Y no es que sea de locos o muertos amar de ésta manera - lo es de vivos-, pero la mente en algún punto siempre es dominada por los instintos, y es natural sentirse un loco (o un estúpido), cuando el instinto sólo quiere preservar <lo que quiere>, mientras que la mente trata de auto-convencerte que "ésto es amar". Y aún así, por algún tonto motivo, teniendo miles de razones para "odiarte" aferrándome a la desdicha a la que hoy me has sometido, recuerdo que el odio, es amor a la inversa, pero al final, sigue siendo amor. ¡No cobra sentido!.
Pues sí amor, creo que finalmente he comprendido <el amor>, amándote entre sueños y poemas, odiando las ambigüedades de los tiempos, amando la luz que descubrí en tu espíritu, odiando tener que "dejar" de amarte en el plano físico.
Ya son las 3:00pm, sigo sentada en éste lugar, sola con mis pensamientos, la última ronda de la rubia sorbe mi boca, y sigo visualizando cada fotografía que has dejado para el recuerdo. ¿Será que lo puedes intuir amor?, ¿será que puedes sentir la vibración de lo que mi alma en éste momento siente?.
Deseo verte, deseo besarte nuevamente, deseo cerrar los ojos como lo solía hacer y saber que siempre estarás allí. Pero ahora, ya no lo sé.
Escucho a Jarabe de Palo, es un poco de tu esencia y la mía, de la sencillez de un verso, nace una obra maestra, expresión de docilidad ante algo que se ama y ser una voz que haga sentir la vida, como de algún modo <tu y yo> la sentimos.
Y tu silueta se posa frente a mí, vuelves a sonreír, fijas tu mirada en un solo sentido, con tus atenciones, con tu comprensión, comprometido con aquello que alguna vez dijimos era especial, era único, que sólo las almas más afortunadas logran vivir.
Y así hoy empieza el camino a una nueva vida, dónde <nosotros> sólo nos convertiremos en el silencio de lo que nuestra conciencia conoce, y agraciaremos el haber vivido el momento, como siempre, con la certeza que dice la mirada de un amor diferente, con la paz que pueda sentir el alma con un mero abrazo, con la afirmación que regala la presencia, y la proeza de haber encontrado en ésta vida, aquello tan puro e inmune, aquello tan dulce y sublime, que existe y al mismo tiempo que no existe.
12/08/2017
Oreana