Llevaba tres años abstraída, perdida en mis pensamientos, intentando ser resiliente en lo exterior, pero, me había olvidado de mi interior. Me había olvidado de mi verdadera esencia, aposté a lo grande, y sacrifiqué muchas cosas para lograrlo, entre ellas, dejé de creer, de amar, de vivir en paz.
Quizás aquello que tanto perseguí, y que de la noche a la mañana se esfumó, lo dejé de tener en mis manos sin darme cuenta, porque, simplemente no era lo que la vida me tiene deparado. En realidad, perseguía algo de lo que ya había trascendido.
Existen un par de cosas que sólo soñaba inalcanzables, pero ayer comprendí, que, lo que me había quedado pequeño era precisamente lo que apostaba en mi zona de confort. Que ahora, mi meta de vida debe trasformarse. Que debo reinventarme para ir más allá de lo que alguna vez imaginé, tras aquel sueño inalcanzable que jamás creí posible.
Gracias prima Gaby Fagundez por haberme recordado quién era, por haberme puesto en contacto de nuevo con mi esencia, y por haberme traído de vuelta al lugar que siempre he pertenecido.
Te adoro.
Existen un par de cosas que sólo soñaba inalcanzables, pero ayer comprendí, que, lo que me había quedado pequeño era precisamente lo que apostaba en mi zona de confort. Que ahora, mi meta de vida debe trasformarse. Que debo reinventarme para ir más allá de lo que alguna vez imaginé, tras aquel sueño inalcanzable que jamás creí posible.
Gracias prima Gaby Fagundez por haberme recordado quién era, por haberme puesto en contacto de nuevo con mi esencia, y por haberme traído de vuelta al lugar que siempre he pertenecido.
Te adoro.

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