Solo tu y yo
y el sigilo de la noche
Que se hace corta,
Donde las horas transcurren
Pero el tiempo se detiene,
Perdido.
Oh,
¡Como todo mágicamente se conecta!,
Ya la cordura se hace muda.
Sólo tu voz y la mía,
Seduciendo el alma
Con centenares de fantasías
Que se asoman a lo desconocido,
Pero se sienten tan bien,
Que los tormentos de la cabeza se detienen.
Sólo tus gestos y los míos,
Y hasta el invierno más frío
Se vuelve verano,
Con cada pequeña cosa que haces.
© Oreana Díaz
Año, 2016.
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